domingo, 2 de septiembre de 2012

N-deidad (01-07-2008)


Recóndito, perdido ya, el pulso que imaginaba era mi latido vital, solo cuando lo atendía
Mas allá de toda frontera sigue habiendo existencia.
Tal vez no respire, ni se mueva.
Quizás no pueda alcanzar su consciencia, pero así y todo, impulso elemental que perdura.
No alcanzo a saber de infinitud, ni de eternidades, más allá de las palabras que las designan
De la imaginación desbocada en un debate apasionado.
Pero si nos toca vivirlo, morirlo, transitarlo, coexistir en su existencia...
¿Cómo podré explicar las magnitudes más extremas?
¿Desde la extrema finitud de una neurona?
¿Desde la ridícula capacidad de una palabra?
¿Desde la rimbombante caducidad de una formula?

Y al fin tras haber reflexionado
¿Qué puedo querer expresar con magnitudes extremas?
¿En cual de los infinitos extremos de la extremidad me estoy moviendo?
¿De que osada certeza nace esta certeza?
¿Desde que desbocada imaginación me lo imagino?

¿Será Dios la última, ínfima, realidad de una magnitud que ni imagino?
¿Existirá un todo por encima del todo que puede expresarse?
¿Una globalidad n-universal?

¿Y más allá?
¿Y más allá?
¿Y aún más allá?
¿Hasta donde no se alcance a preguntar y más allá?

En un intento desesperado de abarcarme...
¿Existe el Dios de Dios?
¿Existe pues la n-deidad?

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