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lunes, 3 de septiembre de 2018

Volar boca abajo


Son tantas las veces, tantas, que me han dicho no se puede, que se me hace imposible el recordarlo. Son tantas las veces, tantas, que incrédulo he tenido que escucharlo, no se puede. Son tantas las voces, tantas, que lo dicen, que es difícil ignorarlo. No se puede, es pecado. Y en tantas ocasiones, tantas, me he dado la vuelta a probarlo, obcecado. Si no se puede al menos lo he intentado.

No se puede pensar sobre nada libremente.
No se puede sentir si has de ser fuerte.
No se puede destacar humildemente.
No se puede decir sin recato lo que sientes.
No se puede errar impunemente.
No se puede ser en nada diferente.
No se puede amar y ser amante,
No se puede hacer siendo constante,
Ni se puede hacer siendo prudente.
No se puede, no se debe, no lo intentes.

Agobiado me he asomado a la ventana nuevamente, contemplando el vuelo de las aves, su ir y venir pausado a veces, y a veces alocado e imprudente, rozando los aleros con su sombra, evitándolos con quiebros arriesgados, apurados, recurrentes . Los pájaros son libres, he pensado, nadie les ha dicho no se puede. Como una nube que cubre el pensamiento ha surgido la duda en mi mente, me he fijado. Y se ha formado la pregunta inclemente ¿Los pájaros nunca han volado boca abajo, o nunca ninguno lo ha intentado? simplemente.


A Guarda, 31-08-2018

sábado, 8 de septiembre de 2012

Discurrir (09-2011)


Ciertamente el discurrir agrede a la existencia. El sentido único con que nos castiga el tiempo nos obliga a vivir en la esperanza. En la esperanza de que haya otros yo capaces de reparar lo que aquí, ahora, es irreparable, de reparar el error ya pasado e inalcanzable. Pero yo quisiera sentir la satisfacción de hacerlo por mi mismo, ser consciente de la enmienda y su consecuencia, acceder a la consciencia del hecho. ¿Qué clase de experiencia es acertar porque corresponde? Mi ahora sufre esperando el siempre, sufre temiendo el nunca, mi yo desespera de seguirse llamando, se lamenta de perderse en el todos.

sábado, 1 de septiembre de 2012

Fantasía


(En la encrucijada entre el deseo y la verdad que día a día me despierta y me muestra cual es la realidad, se mueve, gravita o fluctúa esta vida que sin serme ajena no me es propia, que sin serme extraña lo es a mis deseos y sentidos).

Sin ser mi vida un sueño
es una fantasía
mas de los otros que mía,
mas de miradas ajenas
atentas a cuitas y penas
que a lo que yo quisiera vivir
 mas que imagen es reflejo
que me viene de un espejo
que me muestran los demás
y viéndolo todos los días
me siento como un espía
de mi propia intimidad.

(¿Será distinto mañana, otro día
Sera por fin mi vida mía
Sin que los demás me impongan
Mis costumbres y mis normas
para volverme a esclavizar?)

lunes, 23 de julio de 2012

Devorador


Cuanto terreno desperdiciado para un espacio sin paisaje
Tanto frenesí en el combate para que luego, sin saber por que,
Sin saber como ni cuando, todo sea un escenario con el telón atorado.
No sube, no baja, no venzo ni me vencen, pero...
Me conquistan, conquistan mi tiempo que apenas existe
Mi tranquilidad que no es mas que espacio entre zozobras, y mediante
Sus reglas ahogan mi ansia, solo de ser yo mismo
Solo de ser uno mas entre otros que también fueran.
Pero el devorador no lo admite, mi paz es su alimento
Y no ha de cejar hasta que no haya muerto, y aun entonces
Podré morir sin su permiso?, podré descansar sin que me acose?
Podrán los que me recuerden recordarme sin sobresalto?.
Nada es mío, no mi vida, ni mi suerte,
 nada te puedo ofrecer salvo una lucha sin cuartel.
(en la que a veces yo soy el enemigo).

Destino (La Guardia, 08-2000)


Limitado a la molicie, abandonado el pensamiento
Navego la corriente tal como me lleva
Y su vaivén me duerme y su rumor me ensueña.
Ni giro los recovecos que su curso dispone,
Ni pienso en el tiempo que su discurrir me impone.
Solo un leve balanceo,
Solo un frondoso cantar que me acomoda.
No pienso porque me navegan
Y en el lento, en el alto, en el remansado transcurrir
me abandono.

No es de mi incumbencia mi destino
Pues no puedo adivinar su recorrido,
Ni cambiarlo, ni invertirlo.
Cuando las aguas confluyan, confluiremos,
Cuando el curso finalice su camino, moriremos
Y en el cielo, en las nubes, navegando
Habremos de esperar otro camino.
Seguiremos su curso nuevamente,
Una gota más en un torrente
Sin esperar jamas, sin ni siquiera imaginar,
Que pudiera haber un último camino

Destino


Hay fuerzas que me exhiben,
que me recorren por dentro y todo lo alumbran,
y descubren aquello que no quisiera,
ni siquiera en el fin,
ver lo que soy, ver lo que tengo.

Verme por dentro y verme hacia afuera,
impulsado en el tiempo que todo lo quema,
resabiando, por fuerza, de todo lo humano,
diciendo, de antemano, cual es mi fuerza,
cual es mi puerta, donde mi mano.

Y así me rebelo
y aunque paso mi paso y tropiezo
por los puntos que antes viera marcados,
saliendo del pueblo, pasando el roble, el río o el sueño,
me desvío y me alzo, me escapo por donde puedo
para poder decir que mi vida es como yo quiero.

Y sé que no logro saber lo que quiero,
 pues aún antes del momento ya dudo,
 ya siempre,
 si al soñar me despierto y me duermo en el sueño,
 o si es mi consciencia la que se libera en ello.

Con la duda se hermana el tormento
y aliados a un tiempo me atacan y acaban
sin dejarme por muerto,
pues cuando acaba la cura arrecian su fuego.

Y es ya, por mas que lo dudo,
una forma extraña de juego
donde yo soy el objeto que ha de recorrer el camino correcto.
Y si me niego me dan un efecto
y vuelvo a caer en el sitio que quieren.
Y si sigo recto es mayor el tormento.

martes, 26 de junio de 2012

Me Siento






Me siento piedra en el rio,
me siento canto rodado,
que allá donde va la corriente
me lleva con ella arrastrado.


Me siento pluma en el viento,
veleta en el campanario,
que alla donde muera la brisa
se encontrara su sudario.


Me siento flecha en el arco,
con el arco ya tensado,
si el arquero no me apunta
mi destino sera errado.


Me siento buitre volando
sobre el olor de la muerte,
que donde haya un cadaver
habra de tentar la suerte.