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viernes, 1 de mayo de 2015

La Batalla

Cuantos muertos más ha de cobrarse  la batalla antes de decantarse y dejar en los hombres su patética memoria. De dejar en el perdedor la amargura de sentirse humillado, lacerado tratado injustamente por el destino y por los dioses, de dejar en el vencedor la equívoca sensación de poder reclamar, imponer, su verdad por su victoria
La sangre que empapa ya la arcilla, las conciencias, las espadas, vertida sin desmayo por los cuerpos, por las armas, por los dioses sedientos e insaciables, manchará por generaciones a las tierras y a los hombres,  a la razón y a la memoria.
No importa con cuantos mantos temporales intente cubrir su vergüenza la montaña donde los muertos se acumulan. No importan los libros que la ensalcen, ni con cuantas florituras se cuenten las hazañas. En realidad no importa ni siquiera el dolor de las heridas, las vidas perdidas, la infamia que provocó la matanza. ¿Podrá el vencedor pasados los años, los siglos, los tiempos venideros, reclamar la razón de su victoria? ¿Podrá en algún momento el vencido olvidar su necesidad de una revancha, de una venganza, de otra derrota?

Lo único importante, el único legado que ha de persistir en la memoria es: ¿Cómo fuimos capaces? Y para eso no habrá respuestas inocentes, no habrá héroes que lo mantengan, no habrá discursos que borren la nefanda, la inhumana, la lacerante memoria del primer muerto, la insufrible imagen de los campos anegados por la sangre, los desgarradores gritos de victoria, los escalofriantes lamentos de agonía, el silencio vengativo de los perdedores.

martes, 5 de marzo de 2013

Flores Para el Mal


Fueron flores, si que lo fueron,
De amargos olores,
De infectos sabores,
De aromas canallas
Y fecal paladar.
Flores nacidas en ruinas morales,
Fermentadas en capullos arrabales,
Criadas sobre un lodazal
De cunetas, de trincheras,
De urbanos eriales y desiertos humanos,
Alimentadas con sangre, con carne necrótica,
Tirada de cualquier manera
Tirada en cualquier lugar.

Fueron flores, si que lo fueron.
Nacidas sobre la muerte
Entre coronas infames
Con vocación de ultratumba
Que gusanos fagócidas trabajan sin parar
Fantasmales,
Carroñeros,
Jardineros del pesar.

Fueron flores, si que lo fueron.
Vida sobre la muerte
Muerte del que no tuvo suerte
Suerte de nacer ya muerto
O en otro momento
O en otro lugar.

Fueron flores, si que lo fueron
Presentes que pretendieron
Encubrir al asesino
Burlarse tal vez del muerto
Aliviar al encubierto
Y embellecer el mal.

Fueron flores, si que lo fueron.
Podredumbre de colores.
Muerte de carnaval. 

domingo, 22 de julio de 2012

Supervivientes (12-2004)


Lentamente voy percibiendo las palabras que salen a mi encuentro
e intentan explicarme sobre un mundo muerto,
lleno de cadáveres injustos, como si hubiera otros,
lleno de palabras cobardes,
que los justifican, que los reivindican, que se los apropian,
de listas interminables de agravios inexistentes, que exhiben los culpables,
de miseria y oprobio que ocultan a los inocentes.


Lentamente, con desgana, con asco, con una sensación intima de escarnio, voy percibiendo las ideas, las justificaciones,
los grandes ideales tras los que esconder la cobardía, el acomodo,
la lasitud de un mundo edificado sobre los cadáveres ajenos,
sobre el hambre que debiera de ser propia,
sobre la ignorancia intencionada de los expertos,
sobre el silencio de todos nosotros,
los vivos, los supervivientes, los otros de los muertos,
los futuros cadáveres que con su silencio solo ganaron tiempo,
los que vendieron el futuro porque no era de ellos.

Palabras Solemnes (10-2002)


Cuanta sangre ha de verterse para atisbar la inocencia
Cuantos hombres justos sacrificados en su propia paciencia
Cuanta paz mancillada por un objetivo solemne
Y toda la conciencia expoliada en una busca doliente.

La inocencia solo se encuentra con la inocencia encontrada,
La justicia es un acuerdo que ni la nombra, ni la proclama
La paz es una palabra que se usa para olvidarla
La conciencia, si es que existe,
Es la horma que apega al hombre a su propia tolerancia.

Las palabras no implican las creencias que proclaman
Las palabras solo son sonidos que no conducen a nada
Las palabras son los arreos con que guiar a los hombres
Que no piensan, que no sienten, que no creen, que no aguardan.

martes, 26 de junio de 2012

Nana del Mal Tiempo


Que se calle la guerra
que mi niño duerme
y no quiero que el ruido
me lo despierte.
y no quiero que el ruido
sea su muerte.

Que se calle la guerra,
los estallidos,
que mi niño duerme,
que esta dormido,
y nada en el sueño
podría herirlo.

Que se calle la guerra,
de muerte aullidos,
que mi niño duerme,
que esta dormido,
la sonrisa en la cara,
el chupete asido.

Que se calle la guerra
que me lo ha quitado,
que mi niño ha muerto
que me lo ha matado
otro pobre niño,
un pobre soldado.

Que se calle la guerra
porque turba el sueño
de mi niño muerto,
de mi bien pequeño.

  

-Mi niño,
muerto.


Mi niño,
rojo


De sangre,
rojo

Mi niño,
muerto.-


Ssssssssssssssshhhhhhhhhhhhhhh


Que se calle la guerra,
que se esta callando
porque no quedan niños.
Estan soñando.

Los Amantes del Dolor



Cuanto dolor niña,
cuanta amargura,
parece que a tu vida
la abruman las furias.

Te casaste con un niño,
tu aun lo eres,
y vinieron los hombres,
aun no lo era,
se llevaron su carne,
tambien la tuya,
a su infierno de odios,
sin consultarte,
y lo hicieron soldado,
y a ti viuda.

Amantes del dolor
les diste por nombre
amantes del dolor
de cualquier hombre.
  
Cuanto dolor niña,
que poco peso,
en el sombre timbrado,
en el correo.
  
Cuanto dolor vieja,
cuanta amargura,
cuando abriste las piernas
junto a la cuna.
  
Cuanto dolor madre,
que poco peso,
cundo cogiste al niño,
sucio de sangre,
y lo arrojaste al pozo,
no lo miraste,
porque en su vida no viera
a los amantes.
  
Que te cuenten a ti,
la vieja loca,
que los hombres precisan
de las sangre de otros
para salvarse.
  
Y aunque llores ahora,
todos los dias,
aunque tires al pozo
llanto y orquideas,
¿Quien de los tuyos
ve que lo amaste?
¿Quien cree en tu amor?
¿Y en tu locura?.



lunes, 25 de junio de 2012

La Niña y El Mundo




De la fuente una niña
sacaba agua a mano
y corriendo corria
a llevarla a su amado.

En el bosque una niña
cogia ramas a mano
y corriendo corria
a llevarlas a su amado

En la tierra una niña
hacia masa en el barro
y corriendo corria
a llevarla a su amado.

A llevarle a su amado
agua, madera y barro
para que el con sus manos
hiciera un nido abrigado...

Hiciera un nido abrigado
donde parir un chiquillo
y poderlo tener arropado.

De las ruinas una niña,
agua, ramas, sangre y barro,
de una mano un chiquillo,
de la otra su muy amado...

Ha sido el viento?
ha soplado
Ha sido la lluvia?
nos ha azotado.
Ha sido el soldado?
nos ha disparado.
Ha sido Dios?
aqui no ha estado.
He sido yo?
Tu no nos has amparado.

De la otra su muy amado,
solo el cadaver presente
de la ilusion del pasado.


De una mano un chiquillo,
solo el cadaver presente
de un futuro ilusionado.


En la tierrra, una niña,
abre un sudario,
para despacio, despacio,
entregarle a su amado.
Y dejando su cuerpo desnudo,
con las ropas que la han abrigado,
envuelve el cuerpo aun caliente,
el corazon casi latente,
del chiquillo malogrado.

En la tierra una vieja,
ropa negra, cojirrara,
surcos de dolor en su cara,
sobre dos tumbas sencillas
por el tiempo casi borradas,
ataudes de barro y astillas,
pone rosas encarnadas.




La Muerte y El Olvido




Decae el fuego en el hogar
Y la sensación opresora del invierno
Invade con paso grave y postrero
A los hombres que se aprietan junto a un fuego,
Y aunque ya no sienten ni se inmutan,
En su mente no cabe mas que un ruego:

Pasar,
Olvidar que han vivido,
Si a la imagen continua
De la sangre vertida
Y los cuerpos retorcidos
Se le puede llamar vida.

Transitar,
Aunque después no haya nada.
No escapar más de las llamas,
No ver más los despojos,
Ni la tierra abierta,
Ni los cuerpos rotos.

Y aunque va el alba despuntando
La luz no ilumina ya unas tierras
Donde todos los surcos son trincheras,
Donde todos los hombres son mendigos,
Son de luto todos los vestidos
Por los hijos, por los padres, los amigos.

Morir,
Con el ansia de la muerte
Que tiene quien ha vivido
Siendo experto en el peligro,
Siendo un vivo ganador
Sobre otros vivos que murieron.

Olvidar,
Dejar atrás la memoria
De este inmenso desatino,
De este horrendo bacanal
Donde es la sangre el vino
Y la muerte el mejor mal.