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sábado, 6 de junio de 2020

Amante marinero


Intenté, con picardía, acariciar tu cresta alborotada con el viento y se hizo espuma entre mis dedos. Quise entonces abrazarte y sentir tus formas en mi cuerpo, ceñirte hasta fundirnos, confundirnos, abarcarnos, y te hiciste olas en mis brazos. Intenté con ansia, con sed  de amante que transita en el desierto, y solo percibí la sal que se hacía costra entre mis labios. Esperé ola a ola tu llamada, para, sumergido entre tus aguas, captar tu cuerpo para amarme, para amarte, como amante, para devolver a mi cuerpo las ansias que la ausencia de tu cuerpo me creaba, y pasaron horas,  semanas, eones, tiempo de universos, creaciones, y solo conseguí que al llegar hasta mis pies me los mojaras, como una promesa de futuras ocasiones, como una incitación a un amor que no llegaba.

Te quise, te quiero, y queriéndote seguiré eternidades, sin poder acariciarte con caricias, sin poder abrazarte con abrazos, sin poderte besarte con mis labios, pero sumergido para siempre en la esperanza de que tu amor, de que mi amor, tomen cuerpo entre tus aguas.

Cabo de Gata, con poniente, 4 de junio del año del Covid-19

lunes, 30 de diciembre de 2019

Singladura


De aires cargadas las velas,
Los remos henchidos de olas,
Refulge la Luna, riela,
Céfiro la empapa y la rola.

El cielo se enciende en fanales
Y el agua, moviéndose sola,
Va siguiendo pausada la estela
Que en su loco bullir reverbera.

Clavada la quilla en sus carnes,
La proa marcando certera
El pulso que aguanta el piloto.

Reprimen sus jarcias el vuelo
Que quiere emprender, y tremolan
Banderas que nadie contempla

Hay vientos que saltan contentos,
Ganados por proa,
Perdidos por popa.

domingo, 30 de julio de 2017

Jugando con el mar

Voy bordeando la orilla jugando con el mar al pilla, pilla, y se enfada a ratos porque no me alcanza formando gotas que el viento arrebata, ola sobre la roca, espuma y danza, y jugando las trae y me las lanza.

Sigo con mi paseo, ola tras ola, suena su canto que es poderoso. Aun así me asomo, lo llamo, casi me dejo alcanzar y corro, yo divertido, el burlado, y eso lo pone aún más furioso.

Arranca las algas del fondo, golpea la roca y la espuma, al batir la orilla, va cogiendo color de mantequilla, barco de mar que solo flota, color de furia y de pesadilla.

La niebla va llegando, la han reclamado las olas que se encrespan y el viento airado, y en su llegada va confundiendo las gotas que trae su seno y las que el aire guarda con mimo y celo, gotas cogidas al vuelo, gotas de mar salpicado. Las unas saben húmedo, las otras saben salado.

Es hora de recogerse, la luz se esconde. Es hora de guarecerse que el mar responde a la ceguera con osadía de olas que traspasan las fronteras con que la luz ceñía la costa al mar en su porfía. Las gotas de niebla van siendo lluvia. La luz del sol ya no se aprecia, pero el entorno relampaguea con luz tonante, radiante, que amenaza rayo en el horizonte que se hace más profundo según la niebla se aleja buscando al día.


El viento ya no es brisa, la luz a ratos, el mar embravecido grita mi nombre, desde el portal de casa aún se oye, desde la ventana lo veo entre sus olas pintado en ocres de atardecer tardío que el agua refleja y luego esconde. He corrido más que tú, pienso, y no se si entiende que el juego se acaba, al caer la noche.

sábado, 24 de septiembre de 2016

Fin de verano

Me susurraba el mar su despedida
Con lágrimas de mar embravecida,
Saladas las suyas, dulces las mías.
Decía adiós la luz del día.
Entre naranjas y morados me decía,
Entre nubes, resplandores, respondía:
Dentro de un año nos veremos,
Dentro de un año de mi vida.
En este mismo lugar saludaremos
El comienzo de una nueva despedida.


                                               La Guardia, agosto del 2016

jueves, 20 de agosto de 2015

Al Facho

Vi caer una estrella y al tocar el mar desplegar sus velas, navegar el horizonte la noche entera, pasar junto al camino que la luna riela y sin abandonar el mar, con el alba, con la luz que avisa  al iluminar la tierra, irse apagando, queda, flor luminosa de pétalos aparejados con brillantes cuerdas que marchita el amanecer cuando se llega, cuando lo enciende, cuando releva, luminaria que acoge, que acuna, que pospone hasta una noche nueva la luz y el brillo que marca la imposible frontera que separa al cielo de la mar marinera.

domingo, 16 de marzo de 2014

En la orilla

He invocado al mar en primera persona utilizando los lenguajes ancestrales, y observando con el alma el oleaje he querido escuchar con los ojos su respuesta. Las olas escribían en mi mente palabras con acento de sal y espuma, sonido de crestas y vientos, silabas de vida. Debieron de pasar varias eternidades antes de romper el contacto, milenios entre frase y frase, siglos de silencios.

Cuando volví en mí nada había cambiado, y una última ola se agitó en despedida, trepando por las rocas, por la orilla, por el aire que la acoge y la limita, y dejando a mis pies, nunca rendida, con simbolismo de madre y de acogida, la arena continente, la vegetación hundida y la vida que lo habita. Y yo mismo, renacido, expulsado una vez más del claustro primigenio, del que he nacido tantas veces, en tantas formas, en tantas vidas. 

domingo, 22 de julio de 2012

Prestige


Me he levantado con un ligero malestar, nada definible. Una extraña laxitud diluía mi atención sin llegar a personarse en mi ánimo, nada estaba a mi alcance ni se me retiraba. Algo parecido a mi nuez me atenazaba la garganta, los ojos me escocían. Me puse el termómetro que me dijo treinta y seis. Decidí enfrentarme cara a cara al problema y me dirigí al baño para asomarme a la ventana de mi aplazada esquizofrenia.

Una gota, una sola, solitaria lagrima asomaba a la comisura de mi ojo derecho cada vez que tragaba y mi segunda nuez se atrancaba en su sube y baja. Tanto este ojo como el izquierdo parecían tener una ligera bruma enganchada en las pestañas. Ni con sucesivos parpadeos, sucesivamente mas violentos, conseguí desenredarla. Como la bruma de las orillas de los ríos, persistente, apegada a la tierra, parte de ella.

Finalmente decidí lavarme los ojos, simplemente con agua clara, para ver si finalmente conseguía asomarme a mi alma, y cuando al fin la perspicacia de mis ojos alcanzó a traspasarse, mas allá del iris, de los nervios, del dolor y de la rabia, se abrió ante mi vista un océano, un mar, una playa y una mancha, negra e irisada. 

miércoles, 18 de julio de 2012

Camino de Pasaxe (1-2002)


Iba el camino encerrado,
Camino entre muros de piedra
A una mano los huertos
Del otro lado la hiedra
Agarrada a los sillares
De la pared de una iglesia,
Inclinando su transcurso
Como si presto corriera
A los brazos de su amante
Cuando con un breve gesto
Se libró de sus fronteras
Y ante mis ojos abiertos
Por la luz, por el asombro
Por el azul de las aguas
Por las barcas marineras
Por los pinos reflejados dentro
Por los pinos que bailaban fuera
Por el volar de gaviotas
Por el aroma a mar entera
Por el rumor que batía
En las arenas y piedras,
Por el paisaje colorido
Que venía de la otra tierra
Se me abalanzó la Belleza
Paisaje que ayer me asombrara
Y que hoy, repetido, embelesa.
Paisaje de mirar amplio
Por una mirilla estrecha
Paisaje de dos países,
De un río y una tierra.
Paisaje de pueblos, castillos
De islas medianeras,
Paisaje que así contado
Ni yo mismo lo creyera.

domingo, 8 de julio de 2012

Amor Abisal (08-2001)


El mar acunaba los cuerpos
Mientras ellos se abrazaban,
La espuma los abrigaba,
La marea los movía
Y entre caricias y besos
El placer los licuaba
Hasta que fueron dos gotas
Entre las gotas del agua
Que los mecía y llevaba.