Paseando con mi padre, motor en su silla de ruedas, se me vino el tiempo, inopinadamente, trastocado, revuelto, solapado, como solo el mismo tiempo sabe hacerlo, y en un instante, en un siglo, en un revuelo, fui yo mismo paseándolo, fui yo mismo paseando a mi hijo en su silla, de pequeño, fui mi hijo paseándome en algún tiempo futuro, fui mi padre empujando un cochecito conmigo dentro en algún tiempo pretérito. Y sin llegar a aprehenderlo, sin llegar ni siquiera a fijar algún recuerdo el tiempo volvió a su línea y mi padre y yo –tal vez mi hijo también- seguimos con nuestros paseos, cada uno en su tiempo, cada uno en su puesto.
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viernes, 5 de julio de 2013
lunes, 9 de julio de 2012
Viajero del tiempo (1-1-2001)
Me han ofrecido un viaje por el tiempo
Y he preguntado
¿Puedo navegar hasta alcanzar el momento del amor más puro?
¿Puedo desplazarme hasta lograr la justicia exacta?
¿Puedo ir y venir sin que me alcance el tiempo?
¿Puedo conocer al tiempo y hacerlo instante?
¿Puedo sumergirme en su discurso y hacerlo eterno?
¿Puedo, al fin, lograr lo intemporal moviéndolo
de tal manera que su fin sea su propio movimiento?
Y si es así, ¿que hago aquí escribiendo?
Y si no es así, ¿Dónde está el movimiento?
Un Puente (9-2001)
Fue un
rayo de luz
El
puente que me tendieron
Y por
él paseé largamente,
¿Con el
cuerpo?, ¿Con la mente?,
con la
ilusión permanente
de ser
el dueño del tiempo.
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