Hoy lloro con desconsuelo, con llanto sordo y convulsivo. Hoy lloro porque la pena me atenaza y llorar es la única salida. Hoy lloro por los niños que mueren de madurez, por las magias que dejan ver su truco, por la sordidez de una sociedad con los valores retorcidos, inane, inerte, inerme ante el continuo empuje de un modelo infrahumano. Hoy lloro con la pena intacta porque aún soy capaz de saber por qué lloro. Hoy lloro porque no sé si mañana mi llanto tendrá argumento por la permanente dejación de la inocencia. Hoy lloro porque llorar aplaca el llanto aunque no cicatrice las heridas. Hoy lloro porque el mundo se empeña en dejar atrás, de lado, escondido, lo único que puede salvarlo de sí mismo, la inocencia del niño, la ilusión de la magia, la fe en su propio camino.
Mostrando entradas con la etiqueta perdedores. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta perdedores. Mostrar todas las entradas
viernes, 2 de enero de 2015
domingo, 22 de julio de 2012
Supervivientes (12-2004)
Lentamente
voy percibiendo las palabras que salen a mi encuentro
e intentan
explicarme sobre un mundo muerto,
lleno de
cadáveres injustos, como si hubiera otros,
lleno de
palabras cobardes,
que los
justifican, que los reivindican, que se los apropian,
de listas
interminables de agravios inexistentes, que exhiben los culpables,
de miseria y
oprobio que ocultan a los inocentes.
Lentamente,
con desgana, con asco, con una sensación intima de escarnio, voy percibiendo
las ideas, las justificaciones,
los grandes
ideales tras los que esconder la cobardía, el acomodo,
la lasitud de
un mundo edificado sobre los cadáveres ajenos,
sobre el
hambre que debiera de ser propia,
sobre la
ignorancia intencionada de los expertos,
sobre el
silencio de todos nosotros,
los vivos,
los supervivientes, los otros de los muertos,
los futuros
cadáveres que con su silencio solo ganaron tiempo,
los que
vendieron el futuro porque no era de ellos.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)