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sábado, 24 de septiembre de 2016

Fin de verano

Me susurraba el mar su despedida
Con lágrimas de mar embravecida,
Saladas las suyas, dulces las mías.
Decía adiós la luz del día.
Entre naranjas y morados me decía,
Entre nubes, resplandores, respondía:
Dentro de un año nos veremos,
Dentro de un año de mi vida.
En este mismo lugar saludaremos
El comienzo de una nueva despedida.


                                               La Guardia, agosto del 2016

viernes, 2 de agosto de 2013

Es Galicia

Es Galicia, soy gallego. Otro año más, es otro intento, traspaso las fronteras que llevo dentro invirtiendo los caminos que recorrí de pequeño. Otra vez más, y ya no las cuento, regreso a mi íntimo hogar en busca de mi alma, de la fuente de la eterna pertenencia y del bálsamo de mis ancestrales recuerdos.

Es Galicia, está lloviendo.  Como líquido amniótico que cayera desde el cielo y quisiera facilitar, marcar, acompañar una vez más a mi renacimiento. Como un umbral líquido que  traspasar para encontrarme de nuevo dentro, otra vez limpio, otro año más dispuesto a poner mi alma a cero.


Es Galicia y yo he vuelto, como ave migratoria, estacional, como gallego.

sábado, 22 de septiembre de 2012

Amigo De Si Mismo (09-2012)


Recibí tus abrazos, tus besos, tus palabras, pensando que eran míos, y pensando que eran míos los tomé haciéndolos correspondidos. No tuve rubor en hablarles a todos del cariño que sentía en mí y por ti correspondido. Conversamos tantas veces, tanto tiempo, conversamos con idénticas palabras y expresiones que parecían provenir de una sola mente. Tantos ratos, tantas risas, tan iguales.  Pero pasó una brisa y lo ha cambiado, una brisa que no movió a ningún árbol, una brisa que no hizo tremolar ninguna vela, una brisa que solo fue un suspiro, un instante suficiente sin embargo para poner al descubierto una quimera.
En los besos asomaba la desgana, los abrazos semejaban ligaduras, las palabras si decían no sentían, si sentían engañaban, mentían, lastimaban. Los instantes se acortaron, los silencios asolaban y en poco tiempo, al descuido, me sentí sangrar por mis espaldas, las mismas que creí por ti guardadas.
He callado durante todo este tiempo, he callado y tragado mis palabras que pugnaban por salir a voz y a fuego porque eran hirientes, insultantes, dolidas, amargas. Pero hoy mirando hacia dentro, a mis espaldas, he visto que no hay ya dolor, hay cicatrices y tal vez un algo de añoranza.
Pensé al recibirlos que eran míos, tus abrazos, tus besos, tus palabras. Y los hice por mí correspondidos. Hoy comprendo, he aprendido, que tus abrazos, tus besos, tus palabras solo son de aquel que te interesa, ni siquiera, tuyos solamente, alquilados, prestados, ofrecidos como muestra errónea del contenido de un alma que solo está en tu propia forma de mirarte, en una imagen de ti mismo por ti mismo tal vez distorsionada. Que tu cariño no es más profundo que una gota en una superficie plana ni perdura más allá del tiempo de enunciarlo.
Por eso, por la memoria de cuando pensé que eran míos tus abrazos, tus besos, tus palabras, por el recuerdo del cariño que creí haber compartido, de los instantes, de los momentos, cuando ahora te veo te abrazo, y cuando al fin me separo no queda nada entre mis brazos, solo un jirón de recuerdo, una leve añoranza que es como el frío de haber abrazado a un fantasma.

lunes, 23 de julio de 2012

El Fracaso (06-1998)


Me he sentado frente a tu retrato
Girando el anillo que en mi dedo
Me recuerda momentos del pasado
En que estuvimos juntos, apoyados
El uno en el otro sin desmayos,
Y ahora mi flanco descubierto
Muestra la herida de tu ausencia,
El pecado de no haberte retenido,
El inmenso vacío del fracaso.

No importan tras este tiempo las razones,
Ni importa tampoco quien las esgrimiera,
No importa si te fallé o nos equivocamos,
Da igual si me fui o te marchaste.
Lo que importa es que ahora, recordando,
Aquí sentado, contemplando tu retrato,
Añoro los momentos que se han ido,
Incluso los momentos más amargos.

Si me atreviera a llamarte, y tu quisieras,
Podríamos volver a intentarlo,
Sabiendo de antemano que es difícil,
Sabiendo que tu amor, que mi amor,
Han seguido caminos diferentes,
Madurado junto a gentes muy  distintas,
Conocido caricias más galantes.

Pero al hacer mi mano el amago,
Al comprender mi mente lo que intenta
La detiene en el último momento
Y le susurra con tono  competente:
“¿Podremos soportar, otra vez, este fracaso?”

Cuatro renglones


Ensoñarse en el recuerdo
no dejando ni un momento
que se me olviden los besos,
que se aflojen los abrazos,
que se pierdan los amigos,
que se borren los paisajes,
que los amores marchiten,
que los placeres se aplaquen.


No permitirse el olvido,
no relajar la añoranza,
no dejarse en el camino
ideas, ni esperanzas.
No limitarse en la vida
a ver el tiempo que pasa.


Hay que agarrarla bien fuerte
como si alguna vez se acabara,
hay que apurarla sin tino
por si alguna vez terminara.


Hay que hacer un disparate
de cada instante que pasa,
hay que hacerla escaparate
de la vivencia y la farsa.
Y el tiempo, el tiempo corrido,
le presta cuerpo al dislate.


Recuerdo , presente y mañana
en cuanto se ponen escritos
no son mas que tiempos marchitos
que al escribirlos se escapan
que al reflejarse se clavan
que se imprimen en el alma,
que sin quererlo destapan
la vida y la hacen esclava.


  
Y queriendo retenerla
la cuento a todo el que pasa,
y queriendo que sea mía
la convierto en una trama
que al reflejarse se enfría,
que al olvidarse se ama.


Y aun en ese momento
no sé si le canto a la vida,
si escribo sin fundamento,
si predigo una despedida,
si estoy reflejando un tormento,
si es que la siento perdida,
si es que la siento muy dentro,
muy mía,
muy fría,
muy lejos,
reflejos.


Quizás no es mas que una hoja
llena de pretensiones.
Palabras sin mas que se arrojan
y forman cuatro renglones.

domingo, 22 de julio de 2012

Perdurar (01-2001)


Me emociona ver en tu cara una sonrisa,
Prendidos de tus labios los momentos
Que en otro tiempo fueron míos,
El aire que abarcan tus brazos repleto
De sueños que yo tuve cuando niño.
Me siento perdurar en tus ansias y carreras
Y me miro cuando veo como juegas con amigos.
Todo tú eres un recuerdo de los tiempos
En que tuve los años que tú tienes,
Todo tú eres la esperanza de unos logros
Que por mí ya transcurrieron.
Y me río con tu risa,
y vuelvo a jugar con tus juegos
y anhelo vivir tu futuro
y al mismo tiempo le temo.


A mis hijos

domingo, 8 de julio de 2012

Añoranza (03-2001)


Dicen que la lejanía es embrión para el olvido,
Pero yo que nací siendo distante,
Aquellos que ya nacimos separados
De la tierra y de la gente a la que amamos,
Aquellos retoños ya emigrantes,
Por el sino, por los tiempos, por el hambre,
Que hicimos la maleta con pañales
Que fuimos acunados en trenes y autocares,
Bautizados con el agua no potable de un lavabo
Itinerantes aun antes de haber aprendido
A dar un paso, hijos de la posguerra, el desengaño,
Sabemos del amor que se prende en lejanías,
De cómo aprehender los lugares con momentos
Las personas con vivencias y recuerdos
La añoranza con sentimientos hondos
Que se asoman a menudo hasta los ojos
Y forman un nudo en la garganta.

Aprendimos que la ausencia es añoranza
Y el reencuentro solo un respiro entre los llantos.
Que la despedida es un dolor junto a la traquea
Una ausencia del aire que dejamos
Una angustia profunda al alejarnos.

Aprendimos que la distancia es el recuerdo,
Es la esperanza de volver a encontrarnos.
Y así pasamos la vida entre momentos,
Por un lado el momento feliz de la llegada
Que presiente, sin quererlo, otro momento,
La cercana crueldad de la partida.