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viernes, 1 de mayo de 2015

La Batalla

Cuantos muertos más ha de cobrarse  la batalla antes de decantarse y dejar en los hombres su patética memoria. De dejar en el perdedor la amargura de sentirse humillado, lacerado tratado injustamente por el destino y por los dioses, de dejar en el vencedor la equívoca sensación de poder reclamar, imponer, su verdad por su victoria
La sangre que empapa ya la arcilla, las conciencias, las espadas, vertida sin desmayo por los cuerpos, por las armas, por los dioses sedientos e insaciables, manchará por generaciones a las tierras y a los hombres,  a la razón y a la memoria.
No importa con cuantos mantos temporales intente cubrir su vergüenza la montaña donde los muertos se acumulan. No importan los libros que la ensalcen, ni con cuantas florituras se cuenten las hazañas. En realidad no importa ni siquiera el dolor de las heridas, las vidas perdidas, la infamia que provocó la matanza. ¿Podrá el vencedor pasados los años, los siglos, los tiempos venideros, reclamar la razón de su victoria? ¿Podrá en algún momento el vencido olvidar su necesidad de una revancha, de una venganza, de otra derrota?

Lo único importante, el único legado que ha de persistir en la memoria es: ¿Cómo fuimos capaces? Y para eso no habrá respuestas inocentes, no habrá héroes que lo mantengan, no habrá discursos que borren la nefanda, la inhumana, la lacerante memoria del primer muerto, la insufrible imagen de los campos anegados por la sangre, los desgarradores gritos de victoria, los escalofriantes lamentos de agonía, el silencio vengativo de los perdedores.

lunes, 9 de julio de 2012

Tortazo (2002)


Lánguidamente el brazo fue surcando los aires
Hasta alcanzar la mejilla donde con súbito estruendo
Hizo restallar la mano.

Se paró la música, el baile, en silencio los cortesanos.
La cara del príncipe roja con la huella de un tortazo.
La de la doncella, claro,
Que luce cara de enojo y escote descolocado.

Después emprende la huida dejando atrás un zapato,
Zapatito de cristal según lo cuenta un diario,
Zapato de tacón y raso que dejó su pie descalzo.

Y ahora el príncipe la busca
fingiéndose enamorado
Pero entre las más recónditas mazmorras
En lo mas profundo del palacio
Una tiene un cartel que reza en caracteres blancos
Aquí está, sin que se sepa hasta cuando,
Una que pudo reinar y es reina de los tortazos.