lunes, 29 de septiembre de 2014

Dos Hilos de Plata

Eran dos hilos de plata
Color moreno de playa
Los que mis ojos vieron
Cuando salían del agua,
Paseaban por la orilla
Y me robaban la calma

Eran dos hilos de plata
Color moreno de playa
Que nacían de la arena
Hasta llegar a su espalda,
Se perdían en sus nalgas
Y marcaban el camino
Hasta el cielo de su cara.

Eran dos hilos de plata
Color moreno de playa
Que marcaban un camino
Que mis manos ansiaban

Eran dos hilos de plata
Color moreno de playa
Los senderos del amor
Que mi corazón buscaba

Eran dos hilos de plata
Color moreno de playa
Señales para un destino
Que mi alma anhelaba

Eran dos hilos de plata
Color moreno de playa
Como los que usan las almas
Para encontrar su morada

Eran dos hilos de plata
Que como sombras jugaban
Hasta encontrar a mis sombras

Y quedar para siempre enredadas.

Almería, 29 de septiembre del 2014

jueves, 28 de agosto de 2014

Niebla Al Amanecer

Al abrir los ojos oí como te ululaba la sirena del puerto, quejumbrosa, anunciadora de destinos perdidos, de vidas en suspenso. Me asomé entonces a la ventana y vino a recibirme tu camino, ni brisa ni viento, tan solo el aliento que acompaña tu discurrir y tu sino. Vi entonces que te acercabas al ritmo que el horizonte se hacía cercano, próximo, casi yo mismo. Vi como saltabas con salto limpio las rocas de la orilla de un mar entrevisto, entreoído, te abalanzabas sobre el interior y te enroscabas en los caminos  que discurrían entre cercados y pinos, te abrazabas a las casas, a las luces, a los hombres que se perdían en tu  interior, extraño intestino,  y finalmente remontabas el monte, mi casa y el mundo se hacía opaco, íntimo, húmedo de un extraño rocío que empapaba mi cuerpo y lo hacía menos mío. Al final todo eras tú, el mar, el pueblo, el monte, mi cuerpo, entregados a tu progreso invicto, a tu amorfa igualdad, a tu abrazo húmedo, implacable, adormecedor y adormecido.

La Guardia, 28-08-2014

domingo, 17 de agosto de 2014

Camino Nocturno

¿De qué camino me hablas? Te pregunto mientras contemplo el trazo nítido y rotundo que dibujas en el agua calma, en la noche plácida, para llamar mi atención y guiarme.
¿A dónde pretendes llevarme? Inquiero inquieto contemplando por la ventana tu luminosa y enigmática llamada.
¿Dónde termina? Casi grito interiormente mientras veo como lentamente tu huella se apaga.
Mañana, mañana a la noche en cuanto tu camino se manifieste olvidaré las preguntas y comenzaré la andadura.
Me digo al amanecer de todos los días de mi vida.




La Guardia, agosto del 2014

domingo, 10 de agosto de 2014

Maldita Cabeza

Llegada esta situación ya no me importan las razones. Puestos en plan exquisito no me importa ni siquiera quien tiene o pudiera tener la razón. Mi absoluta solidaridad con los que sufren y mi absoluto desprecio hacia los que hacen sufrir.
Me gustaría que existiera un planeta prisión, una galaxia prisión, en la que pudiéramos meter a todos los causantes, sin distinguir, sin matizar, sin perdonar, bien equipados con todas las armas que en el mundo existen y esperar pacientemente a que se exterminan entre ellos. Con la misma piedad, con la misma humanidad, con el mismo sentido de la justicia que ellos exhiben hacia los demás.

Claro que puestos a reflexionar a lo mejor en este planeta no quedaba nadie, o, maldita cabeza, exactamente eso es lo que es este planeta.

El cambiante viento

Veo en el viento el trazo pausado que escribe el paisaje y en el agua el trazo violento que el mismo viento ha cargado. Sopla suave, amable, antes de furioso, implacable, alzar las olas como en un conjuro y descargarlas demoledoras contra la costa de moldeable piedra que no acierta a guarecerse. Nada con vida se  mueve, nada osa enfrentarse a su demoledor coraje.
Y después, pasado el momento, se llama brisa y juega con soplo amable, dulce, refrescante, travieso, a ser compañero de instantes íntimos y placenteros

El viento. El dulce, mortal viento. El cambiante viento.

miércoles, 30 de julio de 2014

Desesperanza

No he encontrado consuelo en tus palabras
Ni he sentido el abrazo de tus brazos.
No he hallado el refugio que esperaba
Que el momento y que  mi alma demandaban
Que busqué con ahínco en esos lazos
Que entre tú y yo me imaginaba.

Solo ante mi pena, abandonado,
Tú presencia laceró, aún más, mi alma
Al hallar que el refugio, que la calma,
Que mi pena necesitada demandaba,
Se quedaba implorante, en la estacada,
Y yo mismo finalmente escarmentado.

No serán otros brazos, no los quiero,
Los que puedan venir en mi rescate
No serán las palabras de otras gentes
Ni consuelos oportunos, diligentes.
Mi único consuelo, mi acicate,
Será comprobar que ya no espero.

Ya no espero palabras ni consuelo
Refugiando mi futuro en esa espera
Ya no ansía mi cuerpo más abrazos
Y la pena, acomodada en mi regazo,
Va siendo finalmente compañera,

Fortaleza de mis alas en mi vuelo

martes, 15 de julio de 2014

Los Amigos

Creí estar entre amigos y salió mi alma a pasear en un descuido. Fue apenas un instante, el parpadeo de un reloj antes de mover el segundero, el  instante previo al suspiro. Fue suficiente, no importa el tiempo, su ausencia, su falta de recorrido, para hallar impotente que la habían herido. Los amigos, pretendidos los unos, los otros simplemente escondidos, tras curiosas razones, tras excusas para ellos mismos. Los amigos, que vieron la herida pero no quisieron ver a quien la había herido. Los amigos que prefirieron pensar: por algo habrá sido.