jueves, 27 de julio de 2017

Momentos por vivir

Hay momentos por vivir
Sin medida y sin tino,
Sin pararte en si el destino
Será blanco, negro o gris.

Hay momentos por vivir
Que no buscan la memoria,
La trascendencia, la historia,
Ni siquiera pervivir

Hay momentos por vivir
En los que hay que lanzarse al vacío
Para evitar el hastío
En que vives sin sentir

Hay momentos por vivir
De no pararse en razones,
De volcar los corazones
Para lograr ser feliz

Hay momentos por vivir
En qué la vida no te espera,
En qué dudar te deja fuera,
En qué no vale decidir

Hay momentos por vivir
En qué la vida es abismo
Y que exigen de ti mismo
El querer sobrevivir

Hay momentos por vivir
En qué hay que apurar el instante
Sin llegar a preocuparte
De seguir o conseguir

Hay momentos por vivir
Como  se bebe una copa,
Llenando con ansia la boca
Hasta el mismísimo fin.

Hay momentos por vivir
Sin reparar en errores
Sin pararse en los temores
Haciendo de ese momento un fin

Hay momentos por vivir
Que sin llegar a ser son vida,
Son vivencia presentida,
Y son ansia de sentir.

Hay momentos por vivir
Que son ajenos al tiempo
Encarnados en sentimiento
Y actúan como elixir

Hay momentos por vivir.
Siempre quedan momentos
Risas, miedos, lamentos,
Palabras que se han de decir

Madrid/Brihuega 07-2017

martes, 28 de febrero de 2017

Más de un día

Hace tiempo que no escucho mis palabras, sumergido en las tuyas cotidianas. Hace tiempo que no miro hacia adentro sumido en el vértigo de la vida cada día. Hace tiempo que el fluir de las ideas refleja más al mundo que a mi mundo. Hace tiempo que yo mismo me he olvidado de sentarme y ensimismarme en mis paisajes. Hace tiempo, aunque no tanto. Hace tiempo, mucho tiempo, más de un día.



Cuesta Blanca, 28-02-2017

sábado, 24 de septiembre de 2016

Palabras derramadas

Mi sangre se derrama a través de las palabras,
Con los renglones torcidos y las letras alineadas
Con el color de la tinta y algo del sabor de mi alma
Mi sangre se derrama, la vierten mis palabras

Mi sangre se derrama, cuando escribo, en palabras,
Por cada palabra una herida, por cada línea una llaga,
Por cada letra escrita algo que en mi interior me desgarra
Y mi sangre, al escribirlas, se me escapa en las palabras.

A cada palabra escrita mi sangre se agita y mana
Y en el mismo acto, sin que sepa bien las causas,
Al escribir revivo y muero, al escribir me libero y sano,
Al escribir queda mi cuerpo en calma.

Y en el papel presa,  impresa, liberada, queda la pena
que, como sangre, se derrama con mis palabras

De fuera a dentro

Me he asomado a la noche inspirado por palabras que me contaban de soles, por millones, separados por distancias expresadas en potencias, arropados por galaxias de números portentosos. Y viéndolos brillar mi mente se decía, me decía, muy adentro, no concibo, no comprendo, no puedo abarcar las dimensiones que me están diciendo.

No puedo verlas, no puedo, pero seguro que es cierto. 

Me senté entonces ante el mar e intenté escuchar cada una de sus gotas, distinguir sus acentos, comprender sus historias, los lugares que habían mojado con su presencia, su permanente reinventarse, en río, en torrente, en nube, en niebla o en cuerpo. Y no pude, no pude distinguir más que un solo ente que saltaba al romper, que mugía al embravecerse, que corría mimoso, zalamero, a mojarme los pies allí donde se hacía frontera por momentos.

No las distingo, no puedo, pero debo de creerlo

Me volví entonces, decidido, para intentar verme por dentro, para intentar ver cada una de las células que conforman mi cuerpo. Escuchar su ritmo vital, comprender como es que comprendo, captar su hálito y recorrer con cada una de ellas ese hogar que forma mi existencia, su universo. Pero no pude ni siquiera comprender por qué tenía ese empeño.

No puedo saber si existo, no puedo, aunque esté convencido de ello.

Me pregunté entonces: ¿Cuánto habría de crecer para hacer que el universo fuera una parte de mi cuerpo? ¿Cuánto habría de menguar para que mi cuerpo fuera el universo? ¿Podría hacerlo? ¿Podría hacer del tamaño una dimensión? ¿De la dimensión un tamaño? ¿Del misterio una certeza? ¿Y de la certeza un misterio?

No puedo expresar los límites de lo imaginado, no puedo, pero si puedo concebirlo posiblemente es verdadero.


                                                               Cuestablanca, 08-2016

Fin de verano

Me susurraba el mar su despedida
Con lágrimas de mar embravecida,
Saladas las suyas, dulces las mías.
Decía adiós la luz del día.
Entre naranjas y morados me decía,
Entre nubes, resplandores, respondía:
Dentro de un año nos veremos,
Dentro de un año de mi vida.
En este mismo lugar saludaremos
El comienzo de una nueva despedida.


                                               La Guardia, agosto del 2016

domingo, 19 de junio de 2016

Muerte Cotidiana

Todos los días entreno la muerte, cuando el cansancio me llega, cuando el sueño me vence.

Todos los días me rindo y entrego el control de mi mente, la consciencia de mi ego, el universo en el que medro.

Todos los días según la realidad despierta se va trocando en sueño. Empiezo por soñar que me despierto en un ansía irrefrenable de seguir existiendo, de seguir siendo el que era, de no sentirme muerto, de no estar muerto.

Todos los días al dormirme la identidad del acto me acomete y brotan al tiempo la esperanza y el miedo, y

Día a día al despertarme digo: “he vuelto”, queriendo reafirmar que también volveré de futuros sueños, de pasados sueños, de sueños que jalonan un camino ciertamente incierto.

Todos los días de mí vida pienso que ese día no es más que tiempo en el tiempo, que es vida en la vida, que es tiempo de vida en el que sueño y despierto.

Todos los días de mi vida son una búsqueda, una incertidumbre, un anhelo. Una rendición y un relevo.


Todos los días entreno la vida que solo puede obtener el muerto.

sábado, 4 de junio de 2016

La Longitud del Camino

Las jornadas pasan y el tiempo no se para.
El destino parece ocultarse en sus dominios.
Las etapas van pasando, las preguntas se acumulan.
¿Puede el infinito construirse paso a paso?
¿Lo efímero es el camino hacia lo eterno?
¿Es lo eterno la infinitud del infinito?
La respuesta está más allá de aquel recodo.
¿De aquel? , no, del otro,
del recodo al que nunca llega el caminante,
un paso más allá del paso que nunca llega a darse.
¿Me paro entonces? Justo, un paso antes.

Caminante, tú haz camino.
Los pasos se encargan de llevarte.
Nunca está más lejos tu destino
Que cuando crees tenerlo ya a tu alcance.