sábado, 22 de septiembre de 2012

Amigo De Si Mismo (09-2012)


Recibí tus abrazos, tus besos, tus palabras, pensando que eran míos, y pensando que eran míos los tomé haciéndolos correspondidos. No tuve rubor en hablarles a todos del cariño que sentía en mí y por ti correspondido. Conversamos tantas veces, tanto tiempo, conversamos con idénticas palabras y expresiones que parecían provenir de una sola mente. Tantos ratos, tantas risas, tan iguales.  Pero pasó una brisa y lo ha cambiado, una brisa que no movió a ningún árbol, una brisa que no hizo tremolar ninguna vela, una brisa que solo fue un suspiro, un instante suficiente sin embargo para poner al descubierto una quimera.
En los besos asomaba la desgana, los abrazos semejaban ligaduras, las palabras si decían no sentían, si sentían engañaban, mentían, lastimaban. Los instantes se acortaron, los silencios asolaban y en poco tiempo, al descuido, me sentí sangrar por mis espaldas, las mismas que creí por ti guardadas.
He callado durante todo este tiempo, he callado y tragado mis palabras que pugnaban por salir a voz y a fuego porque eran hirientes, insultantes, dolidas, amargas. Pero hoy mirando hacia dentro, a mis espaldas, he visto que no hay ya dolor, hay cicatrices y tal vez un algo de añoranza.
Pensé al recibirlos que eran míos, tus abrazos, tus besos, tus palabras. Y los hice por mí correspondidos. Hoy comprendo, he aprendido, que tus abrazos, tus besos, tus palabras solo son de aquel que te interesa, ni siquiera, tuyos solamente, alquilados, prestados, ofrecidos como muestra errónea del contenido de un alma que solo está en tu propia forma de mirarte, en una imagen de ti mismo por ti mismo tal vez distorsionada. Que tu cariño no es más profundo que una gota en una superficie plana ni perdura más allá del tiempo de enunciarlo.
Por eso, por la memoria de cuando pensé que eran míos tus abrazos, tus besos, tus palabras, por el recuerdo del cariño que creí haber compartido, de los instantes, de los momentos, cuando ahora te veo te abrazo, y cuando al fin me separo no queda nada entre mis brazos, solo un jirón de recuerdo, una leve añoranza que es como el frío de haber abrazado a un fantasma.

domingo, 9 de septiembre de 2012

Borracho (09-2012)


Sentado en un banco junto a una mesa de madera -tal vez en tiempos lo fuera-, recubierta de la mugre que limpieza tras limpieza se arrastra transhumante  buscando otra grieta, otra astilla bajo la guarecerse hasta ser arrastrada nuevamente. La cabeza gacha, mirando al suelo, mirando esa costra indefinida  que podría relatarnos todo lo derramado, arrastrado, desechado durante tanto tiempo como lleva la taberna abierta. Y en la mano un jarro desportillado por el uso, adelgazado su barro por la erosión de los vinos contenidos, sabio por confidente, silencioso por prudente, inquieto en su permanente y discontinuo discurrir, siempre agarrado por la mano que lo reclama, relleno de un vino turbio, turbio porque ya lo era o por los barros que arranca de las inseguras paredes de la barrica que lo acuna hasta nacer, del odre viajero que lo acompaña, de la jarra que lo recibe y escancia y del jarro en el que trasegarlo en último término. “Vino –me escucho decir sin apenas entenderme, alzando el jarro solidario con la mano-“. “Compañero –brindo con el contenido- préstale a mi alma la turbia densidad que tienes cuando te ingiero.  Cálame, bébeme tu a mi hasta agotarme y que mi alma se quede prendida en esta mesa, atrapada en la untuosa capa que pretende ser madera, oculta en las grietas selladas por el tiempo trastocado en extraña materia. Necesito morir, como ayer, como hace años. Evitar que al salir el sol, al cerrar la venta, mi cadáver pretendidamente vivo vuelva a deambular solo, amargo, turbio como tú eres, reclamando que se le reconozca su esencia muerta, buscándola desesperadamente, sin acabar de hallar una mano que acompase la vida y el destino”.  Después lo apuro, con ansia, y sin acabarlo empiezo a sentirme de nuevo sediento.

sábado, 8 de septiembre de 2012

Ya Es Noche Cerrada (08-2012)


Ya es noche cerrada. Desde mi ventana la vida esta marcada por las diferentes luces que salpican todo lo que mi vista abarca, empezando por la luz de mi vida que está situada en este momento a mi espalda. Hay otra vida oscura, enterrada, fuera de mi vista incluso en la plena luz del mediodía. Pero esa no puedo verla, solo la presiento.

Otras ventanas iluminadas marcan lugares donde la gente se mueve como contrastes de sombra tras los cristales, abiertos algunas veces, cerrados otras. En las calles, como si fueran balizas, las farolas de tonos blancos o anaranjados configuran un laberinto que corresponde a las calles que se entrecruzan, se retuercen, se ciernen en ocasiones sobre si mismas y van y vienen ignorantes de que puedan ser instrumentos que los seres vivos utilicen para deambular unas veces, para apresurarse otras o incluso para acercarse a su destino. Y allá a lo lejos, al final del pueblo, al pie del monte, algunas serpentean en su falda como niños que tienden sus manos para encaramarse a los brazos de su madre.

En el mar, como un collar de lejanía, como un camino sin inicio ni destino, los fachos de los barcos, llenos de la vida de los marineros y de la ya efímera de sus presas,  ponen luz al horizonte que la oscuridad ha difuminado y tienden una invitación de continuidad, de identidad, de fraternidad incluso, a la vida puramente química, o no, bullente e inalcanzable de las estrellas.

Ya es noche cerrada. Las ventanas iluminadas escasean y mis ojos muestran su voluntad de descanso. Es hora de apagar la luz a mi espalda y unirme a la vida aletargada que la oscuridad alberga. Hasta mañana –si dios quiere diría mi madre- el amanecer aguarda.

De Tiempo En Tiempo (07-2012)


De tiempo en tiempo nacemos,
De tiempo en tiempo morimos,
De tiempo en tiempo sabemos
Que puede haber más caminos.

De tiempo en tiempo creemos
De tiempo en tiempo amamos
De tiempo  en tiempo odiamos
Sin saber bien que queremos

De tiempo en tiempo decimos
De tiempo en tiempo pensamos
Quienes somos, donde vamos
De tiempo en tiempo vivimos.

O Simplemente Sexo (07-2012)

Como tantas veces rememoro, lanzándome a la busca de momentos que recuerdo. Después de tantos años son muchos episodios felices, amargos... que me devuelve el tiempo. Pero he comprobado que ese largo recorrido de vivencias cuasi vivas está jalonado por presencias que apenas dejan huella, por momentos que son apenas una esquela de un recuerdo, una bruma que rellena un espacio casi muerto, casi ausente, casi olvido. Nombres en algunos recuerdos, caras o cuerpos en otros y en algunos casos imágenes parciales. Presencias de un tiempo en el  que alimentaron pasiones, amores, o simplemente sexo.

Tus Silencios (07-2012)

Finalmente después de tanto dicho, de tanto discernir entre tus palabras cuales son  las de los deseos, las de las creencias,  las vehementes, las armadas por la furia, las que diciendo ocultan, las que ocultando dicen, las de amor, las de desamor, las de sospecha, … he tenido que aprender a conocerte en tus silencios. En los densos y ominosos de tus enfados, en los plácidos de tus sueños y sobre todo en aquellos momentáneos y dulces que suponen la ausencia de mi falta y de tu enfado. Nunca tus palabras hablarán a mi favor como lo hacen ellos.

Tiempo Evolutivo (07-2012)


He visto un instante que quiso ser momento, un momento que quiso ser segundo, un segundo que quiso crecer y ser más tiempo, al tiempo soberbio que quiso ser la vida, la vida historia, la historia trascender a lo infinito, lo infinito aspirar a ser eterno, y a lo eterno suspirar por poder ser un instante, un momento, algo de tiempo.