jueves, 2 de mayo de 2013

¿Donde Estoy?


¿Dónde estoy? Me pregunto una vez más contemplando un paisaje que me resulta ajeno, ¿Dónde estoy? Mis ojos, todos mis sentidos buscan con premura referencias, posibles lugares que reconocidos me permitan situarme. ¿Dónde estoy? Según transcurre el tiempo la curiosidad se va haciendo urgencia, la premura histeria, la contemplación necesidad, sin lograr el más mínimo atisbo de reconocimiento.  Empiezo la letanía, el gemido previo al llanto y a la desesperación.  Pero, ¿dónde estoy? Tal vez me haya asomado a los ojos de otro ser que habría reconocido el paisaje. 
¿Dónde estoy? Un leve velo, una bruma, un hálito suspendido ante mi parece empezar a retirarse.  Sigo sin reconocer lo que mis ojos quieren revelarme pero reconozco el momento, la sensación, el significado. ¿Dónde estoy? De nuevo en un comienzo.

jueves, 28 de marzo de 2013

Palabras Perseguidas


Creí percibir en un momento que tenía palabras pendientes y aplicado me dispuse a escucharlas, a escucharme, a escuchar a otros hasta que se hicieran claras y plasmarlas.
Desde entonces he perseguido a esas palabras largo tiempo.
He perseguido a esas palabras con ahínco, con interés, con ansia.
Con tanto ahínco, con tanto interés, con tanta ansia como ellas han puesto en esquivarme.
No me rendiré en tanto el tiempo siga presente en mi vida cotidiana. Si existen y consigo escucharlas, en mi mente, en vuestra voz o en el eco del viento podré al fin reflejarlas.

domingo, 24 de marzo de 2013

Yendo

Estuve yendo todo el día y el horizonte se mostró inalcanzable, tras él la noche seguía siendo imperceptible tal como se mostraba cuando inicié el camino. Los pasos se suceden en secuencia más allá de la consciencia, de la motivación, de un objetivo.  Hace ya tiempo que olvidé que impulso me llevó a dar el primero, el segundo, todos los otros pasos.
Tal vez en este mundo el camino es tan pequeño que solo tiene un horizonte, un paso, una perspectiva. Tal vez me falten referencias, o simplemente me fallen las miradas.

martes, 5 de marzo de 2013

Simbiosis Vital


Es tanto el tiempo compartido,
Tantos los momentos transcurridos,
A tu lado,
Los caminos recorridos
Junto a ti, junto a tu cuerpo,
Sobre él,
En tu piel.
Es tanta la costumbre de encontrarte,
De conocer de antemano tus palabras,
De ignorar, por sorprenderme,
Tus gestos y ademanes.
Compañeros de vida, de esperanzas.
Es tanto, compañera,  conocerte,
Tanto verte, siempre a mi lado
Que si en algún momento al mirarte
Tu presencia fuera ausencia
Me sentiría más que solo,  amputado.

La Canción Más Pensada

Levemente escuchada, tal vez soñada,
la canción más pensada,
ni creada ni cantada,
runrún de brisa acunada,
musitada y olvidada
sin llegarse a concretar.

Flores Para el Mal


Fueron flores, si que lo fueron,
De amargos olores,
De infectos sabores,
De aromas canallas
Y fecal paladar.
Flores nacidas en ruinas morales,
Fermentadas en capullos arrabales,
Criadas sobre un lodazal
De cunetas, de trincheras,
De urbanos eriales y desiertos humanos,
Alimentadas con sangre, con carne necrótica,
Tirada de cualquier manera
Tirada en cualquier lugar.

Fueron flores, si que lo fueron.
Nacidas sobre la muerte
Entre coronas infames
Con vocación de ultratumba
Que gusanos fagócidas trabajan sin parar
Fantasmales,
Carroñeros,
Jardineros del pesar.

Fueron flores, si que lo fueron.
Vida sobre la muerte
Muerte del que no tuvo suerte
Suerte de nacer ya muerto
O en otro momento
O en otro lugar.

Fueron flores, si que lo fueron
Presentes que pretendieron
Encubrir al asesino
Burlarse tal vez del muerto
Aliviar al encubierto
Y embellecer el mal.

Fueron flores, si que lo fueron.
Podredumbre de colores.
Muerte de carnaval. 

domingo, 27 de enero de 2013

Realidades


Me encontré con la plena sensación de llegar a la realidad, tal como había hecho al sumirme en el sueño, tal como hice cuando el termómetro predeterminaba el universo en el que habría de moverme.

¿Cuántas realidades podría manejar sin extrañar en cada una de ellas las otras que dejaba atrás? Solo una parecía tener una continuidad, pero esa era aquella en la que me encontraba. ¿Acaso cuando estaba en las otras no tenía la misma sensación de retomar lo cotidiano?

Mi mundo oscilaba sin que mi voluntad contara para nada ante el implacable reclamo de la fiebre o de la noche, fiebre tras fiebre, noche tras noche. Viajero interior sin posibilidad de elegir destino, ni momento.